:: FRAN PEREA EN SU GRUPO SCOUT::

¿Cuál fue tu Grupo Scout?

Mi grupo fue el 39 Santo Ángel en Málaga, se llama así porque nuestro local estaba situado en la iglesia del Santo Ángel en la barriada malagueña de Huelin.

¿Cuánto tiempo participaste de sus actividades?

Entré en el grupo ya mayorcito, en la unidad esculta, y estuve unos tres años, participando de campamentos de verano, de Semana Santa, reuniones de escultas de toda la provincia y festivales de la canción Scout. Tras un año como rover, dejé el grupo.

¿Cuáles son tus mejores recuerdos de la vida Scout?

Mis mejores recuerdos están ligados al campo y a mis compañeros del grupo. Los fines de semana que salíamos eran siempre especiales, desde el momento en que comenzábamos a organizarlos. Las dinámicas que nos proponían los Scouters o las que inventábamos entre todos, las noches alrededor de la hoguera, casi siempre con una guitarra de por medio, eran momentos especiales. Y por qué no, alguna que otra gamberrada adolescente, en fin, era la edad.

¿Qué opinas sobre el Escultismo en España actualmente?

La verdad es que no estoy muy al tanto del momento que vive el Escultismo actualmente en España. Cuando yo dejé el grupo, nuestros principales problemas eran la falta de lobatos y “troperos” y, como siempre, el poco dinero con el que contábamos para realizar actividades. En este último caso, la imaginación era nuestra mejor arma.

Scout una vez, ¿Scout para siempre?

Yo pienso que las vivencias que te proporciona estar en un grupo humano, cualquiera que sea, siempre marcan tu vida en el futuro. En mi caso, entré ya mayor en los Scouts, y aún así, creo que la experiencia me sirvió para reforzar mis valores sobre, por ejemplo, el trabajo en equipo, el respeto a la naturaleza. Son cosas que no se olvidan. Además, como me pilló en plena adolescencia, con todo lo que eso implica, creo que siempre quedará algo en mí de aquellos años.

¿Crees que deberían fomentarse los valores del Escultismo entre los jóvenes de nuestra sociedad?

Todo lo que sirva para mejorar la convivencia, el civismo, el trabajo en grupo, la imaginación, la reflexión sobre los propios valores, el respeto hacia demás y el diálogo, merece ser fomentado. En mi opinión, los jóvenes de hoy, sobre todo, los que están entrando en la adolescencia o ya están en ella, necesitan algún referente, necesitan ocupar su tiempo y necesitan nuevas experiencias. Y yo veo los Scouts como una buena manera de encontrar un rumbo, de empezar a conocerse a uno mismo. Además, no hay que olvidar que, sobre todo en las grandes ciudades, los jóvenes viven de espaldas al campo, los entros
comerciales han sustituido las salidas al campo, por que los Scouts también son un vehículo para aprender a amar la naturaleza y saber que el respeto al medio ambiente es fundamental si queremos un futuro para las generaciones que vengan detrás de nosotros.

Entrevista: Revista de la Federación de Asociaciones de Scouts de España, nº 16. Enero de 2005

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